Historia de la Semana Santa De Ronda

 

Los orígenes de la Semana Santa de Ronda se remontan a la conquista de la Ciudad por los Reyes Católicos, siendo un evento religioso y una de las tradiciones de carácter espiritual, cultural, artística y popular más arraigada en nuestra ciudad.

Los primeros datos que existen datan de 1538. Al efecto existen documentos en el que se aprueba el 29 de Mayo de la citada fecha la Regla de la Ilustre y Santa Hermandad de la Veracruz, Sangre y Llagas de Nuestro Señor Jesucristo por parte del obispo de Málaga, Sr. Fray Bernardo Manrique.

En 1574 existen las reglas de la Real Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Nuestra Señora de la Soledad.

Otra referencia importante se vincula a la Hermandad del Santísimo Cristo de la Sangre apareciendo algunos documentos y crónicas de Ronda en 1568, aunque la referencia más clara la tenemos en la Historia de Ronda escrita por Moretti (S.XIX) donde hace mención a que la Hermandad del Cristo de la Sangre estaba consolidada ya en la Iglesia de San Juanico de Letrán el Real en el año 1683.

Existe carta de un hermano solicitando un certificado a la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias del 4 de Septiembre de 1690. Así mismo la Hermandad del Santísimo Cristo de los Remedios se reorganizó en 1844, fusionándose con la Hermandad de las Angustias en 1959.

De 1713 se conserva un recibo por el pago de diez Misas por el alma del hermano D. Pedro de Chaves de la Hermandad de Nuestro Señor Ecce-Homo, lo que nos hace pensar que ya llevaba algún tiempo creada la citada Hermandad, continuando con vida propia de forma ininterrumpida hasta la actualidad. Lo mismo ocurre con la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y de La Soledad, en la que la primera referencia histórica de la que se dispone es un listado de hermanos de cera en la procesión, fechado en 1.698, lo que nos indica que en ese año ya llevaba varios constituida.

Prosiguiendo con la demostración del arraigo histórico de nuestras Hermandades y, por ende, de nuestra Semana Santa, decir que la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad se creó en 1721, reorganizándose en 1948, ya como Hermandad de María Santísima en la Soledad.

En nuestro siglo y concretamente en la década de los 40 surgió la popular Hermandad de Nuestro Padre Jesús en la Columna y Nuestra Señora de la Esperanza. En la década de los 50 surge la Hermandad de Nuestro Padre Jesús en su Entrada Triunfal en Jerusalén, conocida popularmente como La Pollinica y la Hermandad de Nuestro Señor Orando en el Huerto que recientemente ha celebrado su cincuentenario.

Es de importancia resaltar la reciente constitución de las siguientes Hermandades: La Cofradía Sacramental y Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento y María Santísima del Rosario en su Misterio Doloroso. Y por otra parte la gran familia gitana de Ronda ha recuperado una vieja idea, que se remonta a mediados de siglo, cuando quisieron poner en marcha la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud en su Prendimiento y María Santísima de la Amargura, conocido como vulgo de los gitanos.

Para finalizar con esta breve reseña histórica sobre el origen, raigambre y antigüedad de nuestra Semana Santa, mencionar que desde 1990, en vía crucis, procesiona Nuestro Señor Cautivo y Nuestra Señora de la Salud, perteneciente a las Hermandades de las Angustias y a Nuestro Señor Orando en el Huerto.

Cuentan que Miguel de Cervantes frecuentaba a finales del Siglo XVI la Ciudad procedente de Sevilla para cobrar los tributos, en su cargo de alcabalero del Rey. Cervantes tuvo la oportunidad de conocer varias Hermandades rondeñas como la del Santo Entierro o la de la Vera Cruz.

Incógnitas sobre el Origen y el sentido de la Semana Santa, y sobre la Semana Santa del Puéblo, fuera y dentro de la Iglesia y en la calle

 

La Semana Santa es uno de los mayores privilegios religiosos y culturales que nos podemos permitir.

Tenemos en primer lugar su inamovible sentido religioso, que ha vencido el paso de los siglos, de los cismas y de las guerras manteniéndose incólume. El mensaje es diáfano: el fundador y fundamento del cristianismo, Cristo, siendo inocente, para librar al hombre del pecado acepta cargar con los pecados de todos los hombres, y recibir el castigo que esos pecados merecen: la muerte del esclavo, con ignominia. Es el misterio de la Redención.

No perdamos de vista esta referencia, que es la clave de muchas cosas que o no se entienden, o se entienden mal.

Los ritos de la iglesia nos recuerdan paso a paso la Pasión y Muerte de Cristo. ¿Y qué nos recuerdan los otros pasos, los de la calle, densos de silencio?

Nos recuerdan especialmente la pasión del hombre, su dolor y su ignominia, que se dramatizan de manera intensísima en las procesiones de las hermandades y cofradías de penitentes.

Con un fenómeno religioso singular: el “Refugium peccatorum”, la “Consolatrix afflictorum”, la Madre de Dios, la Dolorosa, la Virgen de las Angustias asociada al dolor de su Hijo.

La Madre Dolorosa llena las calles con su dolor, mientras en la liturgia de la iglesia no hay lugar para ella estos días. Ni siquiera el bellísimo himno “Stabat Mater Dolorosa” tiene su lugar en la liturgia.

¿Qué pasa en la calle? ¿Por qué hay tanta distancia entre la Semana Santa de la calle y la de la iglesia?

EL ser humano bucea en las profundidades de estos ritos en busca de respuestas a tantas preguntas. Juntamos palabras que sorprendentemente se habían alejado de la Semana Santa, y sin embargo son su clave: penitencia, perdón, indulgencia, purgatorio. Todas ellas gravitan sobre los ritos callejeros de la Semana Santa, sobre las celebraciones más plebeyas.


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